¿Cómo funcionan las hidrolimpiadoras?

10/07/2018

Funcionamiento y características de las hidrolimpiadoras

¿Cómo funcionan las hidrolimpiadoras?

Las hidrolimpiadoras son máquinas muy útiles para la limpieza de los jardines, pero también para otros usos, como el de quitar el moho que ha quedado incrustado en cualquier superficie o desatascar cañerías, y todo gracias al agua a presión que desprende gracias a su potente sistema.

Pero además de desincrustar los elementos que no hayamos podido quitar de una superficie en horizontal o vertical, este aparato también es propicio para aspectos tan simples como lavar el coche.

La limpieza con máquinas de agua a presión

La clave para entender la eficacia de este elemento es su potencia pero también su precisión. Y es que la fuerza con la que sale el agua hace que sea un perfecto sustituto de la clásica manguera. Además, se le añade una mayor precisión que la clásica goma de agua.

En cuanto a su funcionamiento, el agua queda acumulada en un depósito, donde se mezcla con el detergente y la bomba hace que aumente la presión antes de ser lanzada por el tubo. El agua es conducida con mucha más presión de lo normal, permitiendo al usuario dirigir el chorro de agua hacia donde desee. Por ello, las limpiadoras son excelentes opciones de compra para las funciones de limpieza, desincruste y desinfección.

Respecto a los tipos, podemos encontrarnos con máquinas eléctricas, las más comunes, y de gasolina. Las primeras suelen usarse para limpiar paredes, suelos, coches o bicicletas, siendo de un uso más doméstico; y las segundas se mueven más en lo profesional, siendo perfectos elementos para limpiar talleres o restos de una obra, especialmente en lugares donde no hay una toma de corriente cerca.

hidrolimpiadora alta presion

Aspectos a tener en cuenta

Lo primero que debemos pensar es qué uso vamos a darle, si doméstico o profesional, y en función del mismo optaremos por un modelo u otro. Igualmente, tendremos que mirar el modelo que más nos compense atendiendo a los criterios de calidad, posibilidades y precio. Pero, además, debes tener en cuenta otros aspectos como los siguientes:

  • Potencia. Es evidente que no vamos a necesitar la misma fuerza para limpiar una bicicleta que para quitar el moho de la piscina. Por tanto, hay que pensar que cuanta más suciedad haya, mayor será la potencia que necesitemos.
  • Presión. Va en relación con la potencia, en función del fin que tenga. Este aspecto oscila entre los 100 y 160 bares para el uso doméstico. De esta forma, para limpiar la bicicleta o los muebles exteriores necesitaremos menos presión que para limpiar la fachada, donde necesitaremos más bares. Pero cuidado con elegir una presión muy elevada para tareas fáciles porque podemos dañar los objetos.
  • Caudal. Se trata de la cantidad de agua almacenada y la que sale. Para las tareas complejas se requiere un mayor caudal que para las tareas más sencillas.
  • Eléctricas y de gasolina. Las eléctricas son más ligeras y el mantenimiento es menos severo; las de gasolina pesan más pero tienen más autonomía y son más resistentes.
  • Accesorios. Cada modelo ofrece una gran cantidad de piezas extra para sacarles el mayor rendimiento. Aquí podemos encontrarnos desde cepillos hasta escobas y desatascadoras.
  • Longitud de la manguera. Hay modelos que superan hasta los diez metros, llegando así a zonas más lejanas de un enchufe sin tener que cambiarlo.
  • Detergente y agua caliente. Cada tipo de suciedad y superficie requiere de unas condiciones, pero lo normal es que no supere los 40 grados.

En definitiva, las posibilidades de limpieza que te ofrece las hidrolimpiadoras y el agua a presión son incomparables con cualquier otro producto, así como los resultados, brillantes y relucientes desde el momento en el que se pasa la máquina.

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